Por: Gabriel Bedoya (Antropólogo de la Innovación)
Basado en el artículo de Bill Buxton (Miembro del equipo de investigación de Microsoft), publicado en Business Week, el 12 de Mayo de 2008.
¿Qué diferencia existe entre un diseñador profesional y una persona con una gran idea, sin importar que tan rentable sea esta idea?
La diferencia es la misma que existe entre un músico con un gran repertorio de canciones exitosas y un músico que logra llegar al #1 con una sola canción en su vida. El último demuestra creatividad seguida de ejecución, mientras que en el primero, la creatividad es como el conejo de Duracel al que las pilas le duran, duran, y duran...
Tenemos que aprender de estos creativos la habilidad de ejercitar la creatividad sin esperar que les llegue la inspiración divina. Pero, ¿Cómo lo hacen? sería estúpido si les dijera que tengo la receta para ello, pero por lo menos puedo narrarles un método que me funciona bien cada que me encuentro contra la pared con la fabrica de ideas bloqueada.
Este método es algo que yo llamo "Orden de Magnitud - OM" lo cual puede definirse como:
"Sí algo cambia de alguna forma su magnitud con respecto a alguna dimensión significativa, este algo no será más la misma cosa".
De aquí el acrónimo OM, el cual conjura entre otras el famoso mantra budista, oooooom!. Pensemos un poco más en esta dirección. Para ello es necesario que regresemos a 1801, exactamente al salón de clases de Franklin Pierce Nitt, inventor del tablero.
Para entender por que el ejemplo del tablero es relevante, pensemos ¿Qué precedió al tablero? Eventualmente, podemos decir que el tablero fue precedido por la pizarra de mano, lo cual es verdad, pues el tablero no es más que una gran pizarra empotrada en la pared. Sí regresamos al presente, el tablero no ha cambiado mucho desde esos días, sigue siendo fabricado en carbonato de calcio, posee el mismo sistema operativo y las misma interfase. Técnicamente no ha tenido innovaciones al respecto, distintas a las metodologías para fabricarla y los mecanismos para instalarla en las paredes.
Para no perder el foco, vale la pena decir que a pesar de la falta de innovaciones tecnológicas en este elemento, existe un argumento plausible de que a partir de la aparición del mismo, este ha tenido más impacto en la educación que otras innovaciones, incluyendo el papel, el PC y la Internet. El tablero cambio la organización social y física de los salones de clase al apoyar más eficientemente la enseñanza colectiva antes que la individual y al mismo tiempo dispone el material en la periferia visual de los estudiantes, mientras que estos trabajan en sus pizarras personales. Así, entonces, podemos argumentar que esta innovación se dio por cambios de dimensión y distancia, esto es lo que llamo la ley OM.
Gracias a este ejercicio, cada que usted se encuentre con las ideas bloqueadas, piense en la ley OM, enumere mentalmente las dimensiones en la cuales algo puede cambiar, usted podrá salir con cosas como "más rápido," "más pequeño," "más barato," "más cantidad," "más fácil de usar," etc.
Aprendamos otra valiosa enseñanza de de la ley OM: En una de las áreas donde uno puede apalancarse de la ley OM, es en el desarrollo de visiones creativas, para reconocer o determinar las relaciones no obvias (pero relevantes) alrededor de las cuales algo conocido puede cambiar, y cómo este algo puede ser transformado. En este orden de ideas, si podemos cambiar sólo una dimensión tendremos entre manos una buena idea, pero si podemos cambiar más de una de sus dimensiones lograremos un "Punto Dulce".
A partir del razonamiento anterior, comencé a preguntarme por los ¿Qué pasaría sí...? de los tableros:
- ¿Qué pasaría sí hoy en vez de tener pantallas gigantes interactivas, tuviésemos tableros o corchos?
- ¿Qué pasaría sí en la transición de la pizarra personal hacia el tablero, hoy tuviésemos un Tablet PC gigante?
- ¿Qué implicaciones tendría cambiar las señales publicas o los mecanísmos de publicidad callejera por displays interactivos?
Cada uno podrá agregar sus propias preguntas a la lista. El punto es que la ley OM, cambia en costos, tamaño, localización, número, e interactividad, nuestras ideas acerca del tablero. Los cambios que podríamos lograr serían tan profundos como los logrados por el tablero en el salón de clases.
Los aportes personales que me ha dado la ley OM son indiscutibles. Así es que cuando usted se encuentre de frente a la pared tratando de buscar la solución creativa a un problema, sólo intente realizar este ejercicio. Haga una tormenta de ideas, listando las dimensiones que podrían cambiarse del asunto que se está cuestionando, y antes de concluir cualquier cosa, agregue atributos a cada dimensión, deles nombres de acuerdo a sus razones para hallara las significativas, explorelas, combinelas, el desafió es descubrir que tantas visiones puede producir y las implicaciones de estos cambios.
No todo el mundo puede ser un diseñador de talla mundial, de la misma forma como no todos podemos ser jugadores de las Grandes Ligas o ganadores del premio Nobel. Pero esto no significa que no podamos mejorar nuestras habilidades para arrojar la bola o entender el funcionamiento interior del átomo. No existe la formula mágica para nada de esto, la ley del OM es sólo una técnica que uno puede agregar a su caja de herramientas. No es toda la historia, pero es un buen comienzo.
Bill Buxton es investigador de Microsoft Research y autor del libro Sketching User Experiences: Getting the Design Right and the Right Design.